Marita, una jubilada de 69 años con la mínima de 423.000 pesos y enfermedades como fascitis eosinofílica que limitan su movilidad, vive en una casa precaria en Villa Escarza, Lanús, que se derrumba por humedad extrema, filtraciones del techo con excrementos de animales y construcciones vecinas que agravan el problema.
La mujer, propietaria con escritura a su nombre, muestra cómo el techo se cae a pedazos, el pasillo se inunda constantemente del techo, la cocina necesita reconstrucción total y no puede usar la cañilla por filtraciones. Sus hijas trabajan intensamente pero no pueden ayudarla mucho, y ella busca comida gratis ya que la jubilación se le acaba en 10 días, gastando casi el 10% en luz y el resto en deudas y servicios sin sobrar para alimentos.
Marita llamó a la municipalidad de Lanús y a un diputado reportando situación crítica de adulta mayor, pero le pidieron que se presente en persona, algo imposible por su salud. El programa pide ayuda inmediata al municipio para relevamiento y visibiliza su caso como ejemplo de jubilados que pierden poder adquisitivo por tarifas altas y se convierten en indigentes en sus propias casas destruidas por falta de mantenimiento.
Se contrasta con préstamos hipotecarios millonarios a funcionarios mientras no hay plata para jubilados, y el gobierno rechazó aumentos jubilatorios; el equipo promete hacer visible esta historia de muchas mujeres en situación similar.