El británico William Croya noqueó en el séptimo round al irlandés Glenn Vine en superwelter, dejándolo tendido con hemorragia interna confirmada por tomografía. Vine recibió oxígeno en camilla y fue al hospital; su hermano dijo que acabó su carrera.
Vine dominaba, enviando a Croya a la lona cuatro veces, pero el árbitro no suspendió pese a reglas que sugieren parar a la tercera caída. Croya se recuperó y dio el golpe final con un subrutazo.
Cuestionan al juez: contó hasta 8 y permitió continuar al ver a Vine apto, pero el boxeo es violento y el retiro acecha tras derrotas. Reglas se respetaron, pero genera debate sobre parar peleas rápido.