En un emotivo recorrido por la Guerra de Malvinas de 1982, veteranos argentinos relatan su experiencia desde la euforia inicial por la recuperación de las islas el 2 de abril hasta las duras realidades en las trincheras.
Soldados clase 62, como los del Regimiento 3 de Infantería en La Tablada, fueron convocados de urgencia ante la amenaza británica. Familias y comunidades los despidieron en estaciones abarrotadas, con trenes llenos de jóvenes armados rumbo al conflicto. Llegaron a Puerto Argentino en aviones improvisados, con equipamiento mínimo y logística deficiente.
Cavaron pozos de zorro inundados bajo clima hostil, enfrentaron bombardeos navales nocturnos, escasez de comida y agua. Sargento Villegas y teniente Víctor Hugo Rodríguez arengaron a las tropas, enfatizando la disciplina y el apoyo mutuo. Compañeros como José Luis Cerezuela forjaron lazos de hermandad en el frío y el miedo.
Primeras bajas, como el soldado Julio César Segura, cambiaron todo: de la ilusión heroica a la conciencia cruda de la muerte. Leopoldo Galtieri desafió a los ingleses desde Plaza de Mayo, pero la falta de preparación logística marcó la tragedia. La fe y la camaradería sostuvieron a los combatientes en pozos donde rezaban por sobrevivir cada ataque.
La narrativa poética inicial evoca la soberanía, la naturaleza imponente de las islas y el clamor por paz, contrastando con testimonios de hambre, pánico bajo artillería y la transformación personal ante la guerra.