Osvaldo Costas, un vecino violento de un barrio porteño, fue grabado en impactantes videos golpeando y matando gatos con un palo, dejando uno internado en estado crítico tras convulsionar. Los vecinos, liderados por Josefina y José Fina, denuncian su sadismo premeditado: espera a los animales para atacarlos cuando nadie ve, y repite los hechos con palos o ahorcándolos.
El hombre acumula denuncias por acoso sexual y abuso físico contra mujeres del PH compartido, tocándolas al fingir caídas, y hasta intentó matar a su propia hija, que escapó por los gritos. Tiene antecedentes en La Pampa, adonde huye tras cada quilombo, y vecinos revelan que posee un rifle en casa, generando terror generalizado por posibles femicidios o ataques a personas.
La familia de Costas vive atemorizada: su mujer lo acompaña pese al maltrato, y las hijas están distanciadas. Psicóloga Emi explica su falta de empatía como desplazamiento de odio hacia débiles, prediciendo escalada a humanos. Vecinos como Claudio exigen que no regrese, piden reforma a la ley Sarmiento por penas escarcelables de hasta un año.
En vivo con Matías López, los indignados piden intervención fiscal de oficio y testigos, rechazando excusas como "el gato lo atacó". La cobertura urge justicia antes de que mate humanos, con llamados directos al sujeto cobarde que mira TV escondido.