Una red rusa de desinformación pagó al menos US$3.000 a una compañía para publicar 250 artículos críticos contra el gobierno de Javier Milei en más de 20 medios argentinos, usando perfiles ficticios como Godzin, Juan Carlos López, Gabriel Litaranto y Marcelo Lopralote, firmas inexistentes en sitios como RealPolitik.
Documentos filtrados revelan operaciones de influencia con contenido fabricado, detectadas por el gobierno; Patricia Bullrich y Manuel Adorni lo señalaron previamente. Medios cercanos al kirchnerismo publicaron fake news como conflictos bélicos ficticios con Chile o soldados israelíes en Patagonia, sin verificar autores.
El canciller Gerardo Werthein anunció investigación judicial hasta las últimas consecuencias por espionaje ilegal; caso incluye espías rusos detenidos en Argentina con hijos locales y vinculación a Irán. Expertos alertan sobre deep fakes y crisis de autenticidad facilitada por IA en guerra informativa.
Periodistas independientes como Santiago O'Donnell documentan el papelón; gobierno califica de gravedad institucional inédita, enfatizando rol fiscalizador del periodismo genuino versus pseudo-periodistas que mienten por plata.