El pastor León Costa es presentado como instrumento de Dios que levanta hombres y genera atmósferas de milagros en Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Rumania, España, Portugal, Brasil, Uruguay, Paraguay y ahora Buenos Aires.
Se muestran escenas de sus cultos con lágrimas de gozo, aplausos a Jesús y demostraciones numéricas para probar el poder divino, afirmando que Dios cura vidas.