Juan describe en intimidad cómo Jesús se quita el manto, toma toalla y lava los pies a discípulos antes de la Santa Cena, incomodándolos mucho.
Jesús enseña que la obra de la cruz se hace eficaz a través del servicio, dejando la autoridad para servir como el siervo más bajo que lava pies sucios.
Después de lavarles los pies, Jesús retoma el manto y dice que si Él, el Señor y Maestro, les lavó los pies, ellos deben hacerse lo mismo con actitud de servicio.
En la Santa Cena se recuerda ser como el que lava pies, sirviendo sin sacar pecho por autoridad, cargo o dinero.