El pastor explica que la guerra espiritual no es un duelo de fuerzas sino un conflicto de legalidad, donde el sometimiento total a Dios otorga autoridad para resistir al diablo. Pablo advierte en Efesios 4:27 no dar lugar al diablo con ira no resuelta, que actúa como una fisura en una roca o barco, permitiendo al enemigo escalar e invadir la vida.
La ira debe resolverse el mismo día para evitar que se convierta en amargura o resentimiento, usando el perdón como defensa espiritual que cierra grietas. Cristo anuló en la cruz el acta de decretos contra nosotros, quitando al enemigo todo derecho legal sobre la vida de los creyentes, que ahora son propiedad de Dios comprada a precio de sangre.
El pecado no devuelve la propiedad al enemigo pero otorga permiso de invasión, como alquilarle una habitación; se echa mediante arrepentimiento y confesión genuina, que anulan el contrato. Las cinco llaves entregadas al enemigo incluyen falta de perdón, pecados ocultos, heridas no sanadas, ocultismo y palabras destructivas.
La autoridad espiritual es proporcional al sometimiento a Dios, como Santiago 4:7 indica: sométanse a Dios y resistan al diablo. El pastor invita al Congreso Internacional Familias Bendecidas del 16 al 19 de julio en Resistencia, Chaco, con interpretación en lenguaje de señas.