La esposa de Tito, identificada como Aldana, se instaló en la casa de su madre porque la vivienda de la víctima en Morón permanece clausurada y sin luz, lo que la deja inhabitable en este momento.
Aldana teme que usurpen la propiedad y planea hacerse cargo pronto, aunque hoy se dedica a despedir a su esposo. Mientras tanto, Ramsés Baladán declaró ante la justicia que llegó a la casa para drogarse con Pablo García, admitió comprar jabón en la quiosquera cercana y afirmó no haber visto a Tito al ingresar.
Los investigadores detectan incongruencias en su relato, ya que Ramsés dijo a un vecino que Tito se fue a tocar y volvería en dos días. El fiscal Claudio Oviedo los imputó por robo seguido de homicidio criminis causa, sugiriendo un delito previo ocultado y posible participación de un tercero.
La policía busca el celular de Tito, clave para la causa, y no descarta más involucrados en este crimen con trasfondo de drogas y control territorial en el barrio.