En Japón se realiza una carrera extrema de sillas de oficina sobre un circuito de 200 metros durante dos horas. Los participantes se impulsan solo con los pies para completar la mayor cantidad de vueltas posibles.
Los equipos usan equipamiento obligatorio como casco, codera, rodillera y guantes, y pueden disfrazarse. El premio para el ganador son 90 kilos de arroz.
El evento promueve la diversión y el trabajo en equipo, atrayendo a hombres, mujeres, policías y empresas. Lo llaman la F1 japonesa de sillas de oficina.