Las encuestas muestran un empate técnico entre Lula da Silva, que busca la reelección en las elecciones presidenciales de Brasil en octubre, y Flavio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, como principales candidatos.
Economía y seguridad son los temas clave, con algunos aspectos favorables a Lula pese a su desgaste político por casi un cuarto mandato y la falta de un sucesor claro en el Partido de los Trabajadores. Las cifras están cerradas incluso en una posible segunda vuelta, que requiere el 50 más uno de los votos.
Las candidaturas se oficializan en agosto, pero ambos lideran las mediciones aunque con alta imagen negativa. Se especula sobre un candidato centrista que pueda surgir por el medio.
La justicia brasileña restringe a Jair Bolsonaro, impidiéndole celulares, videos y manifestaciones de apoyo, para evitar su influencia en la contienda. Un posible triunfo de Flavio impulsaría un indulto a su padre, tema ya presente en el debate político.
El oficialismo enfrenta subas en el petróleo, por lo que Lula decidió bajar impuestos en los surtidores para frenar precios, en un contexto de economía internacional compleja y proximidad a las oficializaciones.