La economía rusa presenta un déficit fiscal de 40.000 millones de dólares desde el inicio de la guerra contra Irán, con empresas como Gazprom implementando despidos masivos y recortes draconianos en todo el país.
Los ingresos extraordinarios por el alza del petróleo no compensan los problemas estructurales, y la guerra debería prolongarse mucho para mantener precios altos durante todo el año.
Ucrania responde a ataques rusos contra sus instalaciones energéticas bombardeando refinerías rusas, lo que llevó al Kremlin a prohibir exportaciones de gasolina de abril a agosto de 2026.
China sale fortalecida gracias a su electrificación, que cubre el 30% de su consumo energético, y domina el 70% de suministros de tecnologías limpias, frustrando planes rusos en la región.