Dafne Bacari, la campesina italiana de 14 años violada por un cura en Sorobolo cerca de Parma a fines del siglo XIX, se travistió de hombre como Arturo de Aragón para huir del estigma social y sobrevivir.
Se unió a teatros itinerantes en Italia con ropa masculina, destacando como actor galán en papeles románticos pese a la pobreza extrema, durmiendo en posadas miserables y viajando en trenes de cuarta. Aprendió italiano y francés, llegó a París donde se involucró en política como orador anarquista y agitador, levantando multitudes en la crisis de la Tercera República Francesa alrededor de 1901.
Embarcó como marinero a Buenos Aires, el paraíso prometido, trabajó como peón en el puerto, luego rural en San Antonio de Areco donde aprendió albañilería, y pasó a cobrador en la firma Molteni por Balvanera y San Telmo. Mantuvo relaciones con mujeres en penumbras, evitando intimidad plena para ocultar su identidad femenina.
Contrajo viruela en 1910, fue internada en hospital público donde enfermeras guardaron su secreto al descubrirla mujer. Intentó reafirmar masculinidad uniéndose a la policía pasados los 35 años, pero en 1930 abandonó a Arturo y volvió a ser Dafne, muriendo en 1931 a los 44 años en Buenos Aires, tras una vida extraordinaria de oficios masculinos.
El relator destaca la impresionante resiliencia de Dafne pese al trauma inicial, comparándola con vidas que superan cualquier guion cinematográfico.