En el estuario de Bahía Blanca, las poblaciones de gaviota cangrejera disminuyen mientras aumentan las de medusas, indicador del deterioro ecosistémico por contaminación y cambio climático.
La única colonia urbana de loros barranqueros en Bahía Blanca forma parte de un proyecto de conservación que llega hasta Río Negro, donde la colonia más grande del mundo en El Cóndor enfrenta desmonte y agrotóxicos, perdiendo el 70% de hábitat nativo en décadas.
En 2011, biólogos de la Universidad Nacional del Sur y la Asamblea Ambiental del Sur frenaron un proyecto de dragado en el Canal Ferry que amenazaba con movilizar sedimentos contaminados, afectando cangrejos y aves migratorias.
Expertos enfatizan educación ambiental en escuelas y caminatas interpretativas para generar empatía con el ecosistema, promoviendo desarrollo sostenible que integre puerto, pesca artesanal y ecoturismo sin destruir humedales.
La conservación se presenta como requisito indispensable para un desarrollo duradero con equidad social.