Las pequeñas y medianas empresas de Bulgaria ahorrarán 500 millones de euros en comisiones de cambio según el Banco Central Europeo, tras la adopción del euro en 2026 sin sobresaltos pese a la inestabilidad política. El 75% del efectivo en levs ya fue reemplazado en el primer mes.
Krasen Dimitrov, fundador de la startup Voltera dedicada a bombas de calor, confía en que el euro atraiga más inversores europeos y simplifique la contabilidad, evitando conversiones constantes de moneda. Voltera recibe fondos de la Unión Europea y espera mejor acogida en el mercado.
Sin embargo, no todos están optimistas en el país más pobre de la UE. Los búlgaros resisten el cambio y la extrema derecha aviva el miedo en redes sociales, pidiendo un referéndum para volver al lev. Preocupan subidas de precios en pan, carne y electricidad.
Aun así, la inflación bajó al 3,6% en enero, la más baja en nueve meses. Los vendedores marcan precios en levs y euros hasta agosto para verificar conversiones correctas.