Anestesistas robaban Propofol y Fentanilo de hospitales mediante un robo hormiga, pidiendo más ampollas de las necesarias para cirugías y quedándose con el excedente para fiestas llamadas "fiestas del Propofol".
Amigas Fini y Tati consumían en asados y fiestas electrónicas; Fini robaba y redistribuía a Tati, quien lo compartió con un compañero que murió por infusión continua en su casa, encontrado con vía en el pie. Usaban bombas de infusión y monitores para evitar apneas.
Había un encargado de asistir respiratoriamente; Hernán renunció y denunció a Fini y Tati por robo y venta, pero Fini lo denunció por violación alegando sexo no consentido bajo efectos. La justicia investiga participación delictiva en estas sesiones.
Reportero Fabián Rubino desde Palermo relató el hallazgo del cuerpo de Alejandro Salazar en su departamento sin signos de robo, con vía en la pierna y restos de Propofol; tenían permisos para portar las drogas.