Smart Sampa, el sistema de reconocimiento facial más grande de América Latina, opera con 40.000 cámaras en San Pablo, capturando 3.000 fugitivos y deteniendo 4.000 personas en flagrancia.
El programa incluye reconocimiento de procurados, desaparecidos, placas y atención a víctimas de violencia, reduciendo la criminalidad en la ciudad de 12 millones de habitantes.
Sin embargo, más del 8% de identificados fueron liberados por errores, como un jubilado confundido con violador, generando preocupaciones por sesgo racial en una población mayoritariamente negra.
A pesar de críticas por capturas de deudores alimentarios y costo de 2 millones de dólares mensuales, las autoridades defienden su efectividad y la ciudadanía lo ve como protección contra la inseguridad.