La red de propaganda rusa invirtió menos de 300.000 dólares en publicar 250 artículos en 20 medios argentinos entre junio y octubre de 2024 para desacreditar al gobierno de Javier Milei, según documentos filtrados. El costo incluye no solo pagos a medios o periodistas, sino el esfuerzo para lograr la publicación del contenido.
Las campañas son sofisticadas y de largo plazo, enfocadas en generar inestabilidad política sin mensajes directos pro-Rusia. Un empresario cercano a Milei reveló que las críticas provenían de cuentas ligadas a Rusia y atacaban la relación del presidente con su hermano y sus perros, sin contexto geopolítico evidente.
La operación buscó crear conflictos, como noticias falsas sobre infiltrados argentinos explotando gasoductos en Chile para enemistar a ambos países. Perfiles falsos como Gabriel Ditaranto, presentado como experto energético, publicaron notas sobre gas argentino desplazando a Rusia en Europa o la "masacre económica" de Milei.
El gobierno de Alberto Fernández firmó uno de sus últimos acuerdos con Rusia para capacitar militares argentinos en Moscú en guerra informática e inteligencia, permitiendo también la venida de rusos a Argentina; el gobierno de Milei lo dejó sin efecto al no aplicarlo.