Irán derribó un segundo avión estadounidense, un caza A-10, cerca del Estrecho de Hormuz, sumándose al F-15E abatido previamente con dos tripulantes. Los pilotos fueron rescatados por helicópteros Black Hawk, pero uno resultó dañado con heridos en la operación.
La televisión estatal iraní ofreció una recompensa de 60.000 dólares por capturar a los tripulantes como prisioneros. Mientras, Donald Trump asegura que los derribos no afectan las negociaciones, estancadas porque Irán rechaza demandas y un cese al fuego de 48 horas.
El ejército israelí ocupa poblaciones en Líbano y B-52 bombardean Irán, destruyendo puentes clave. Inteligencia estadounidense admite que la capacidad militar iraní no está totalmente destruida pese a 13.000 operaciones aéreas en 35 días.
El Estrecho de Hormuz está congestionado con más de 660 buques varados; el Consejo de Cooperación del Golfo pide a la ONU autorización para usar fuerza y desbloquear la vía, respaldado por Estados Unidos y países árabes.
El analista Jorge Castro destaca el éxito operativo y propagandístico de Irán en romper el dominio aéreo de EE.UU. e Israel, comparándolo favorablemente con la Guerra del Golfo donde perdieron 69 aviones.