Europa celebra la recuperación del casco de oro de Cotofenești, pieza traciana de 2500 años hallada en 1929 en Rumania y robada el 25 de enero del año pasado durante una exhibición en el Museo Drents de Países Bajos.
El robo incluyó tres brazaletes en un operativo audaz; tras investigación y tensiones diplomáticas entre Rumania y Países Bajos por fallas de seguridad, las autoridades recuperaron las piezas. El casco pertenecía a pueblos tracios y dacios, ancestros indoeuropeos del sureste europeo, y formaba parte de ajuares funerarios lujosos de oro.
La noticia resalta problemas crecientes de seguridad en museos, como robos audaces pese a colaboraciones internacionales. El caso vuelve a enfocar vulnerabilidades en instituciones culturales europeas.