Todas las petroleras del país adhieren al tope de aumentos en naftas establecido por YPF, creando un "buffer" o amortiguador ante subas del petróleo por encima de 100 dólares el barril debido a la guerra, aunque si baja no se trasladará a precios locales.
Esta medida inusual de control de precios impactará en la inflación de marzo, estimada entre 3% y 3,3% por consultoras, frenando la desinflación por rubros como educación, alimentos y combustibles que suben todo lo relacionado por logística.
Es la primera vez que precios locales se despegan de internacionales en este gobierno, evitando la palabra "congelados".