Un periodista realizó un experimento personal en un centro penitenciario de Alemania, donde se sintió agobiado por el aislamiento y el paso lento del tiempo. Alemania tiene unas 60.000 personas encarceladas, mayoritariamente hombres en régimen cerrado, con una tasa de reincidencia del 55% a tres años y 63% a nueve años.
Entrevistó a Manuel, exrecluso por lesiones, fraude y robo debido a discriminación racial en su juventud, quien criticó la falta de humanidad y recursos en el sistema, afirmando que solo el 2% es resocialización y el resto desocialización. El exdirector Thomas Galley renunció por las condiciones y propone abolir prisiones cerradas para el 90% de reclusos, optando por alternativas como pulseras electrónicas.
El jefe sindical René Miula defendió las cárceles por protección, resocialización y justicia, advirtiendo anarquía sin ellas. Un estudio del Instituto Max Planck analiza efectos en el cerebro (corteza prefrontal, hipocampo, amígdala), hipotesando reducción por monotonía. Marvin, exrecluso por drogas, participa en pruebas de impulsividad y resonancias.
Investigación en Baja Sajonia muestra menor reincidencia en régimen abierto. Saskia, víctima de intento de homicidio por su exnovio (18 puñaladas), participó en mediación con la asociación VAGUE para explicación y reparación, destacando beneficios para víctimas.