Mariano Ernesto Páez, padre de Agostina Paez, negó inicialmente que el video viral donde realiza un gesto racista y se autodefine como "narco", "usurero" y "millonario" sea auténtico, alegando manipulación con inteligencia artificial y una extorsión por 5 millones de pesos. Sin embargo, su pareja actual, Estefanía Budán, quien aparece en el video y lo acompañaba en el bar Escondido de Santiago del Estero, confirmó en un extenso descargo en redes que el incidente ocurrió tras una provocación de un grupo que lo increpó sobre los costos de la defensa de su hija en Brasil.
Agostina Paez se desligó públicamente de las acciones de su padre mediante un comunicado y mensajes a periodistas como Pablo Corzo, calificándolas de "vergüenza" y "horror", enfatizando que no impactarán su expediente judicial en Brasil aún abierto. Periodistas como Corzo, Paulino Rodríguez y Tucu Costa cuestionaron la versión de Páez, destacando inconsistencias en su voz en audios recientes, su habitualidad en el bar y antecedentes de violencia de género: Budán lo denunció en noviembre de 2025 por encerrarla, insultos, amenazas y lesiones leves, quedando él preso dos semanas, aunque se reconciliaron antes del viaje a Brasil.
El panel analizó que Páez, empresario de transporte con subsidios estatales vía su firma Mapo SRL, respondió a la provocación mencionando figuras políticas como Gerardo Zamora, exgobernador de Santiago del Estero, y admitiendo haber bebido de más según Budán. Revelaron detalles familiares complejos, como la muerte temprana de la madre de Agostina, su rol materno hacia su hermana menor y abrazos "forzados" en entrevistas previas. Páez pagó 18.000 dólares de resarcimiento en Brasil con ayuda de amigos, y enfrenta posible denuncia en el Concejo Deliberante de La Banda por irregularidades en servicios.
La causa de Agostina en Brasil pende de homologación por el juez Guillermo Duarte, con pena mínima de dos años en tareas comunitarias, pero el video podría complicarla pese a que el gesto no es delito en Argentina. Conductora Débora Placer y panelistas dudaron de la IA por la naturalidad del gesto y voz, sugiriendo edición pero no falsificación, y notaron errática el habla de Páez posiblemente por nervios o consumo.