Martita Jorge contó experiencias paranormales en la casa que compartía con su padre, el comandante, tras su muerte: sentía pasos y presencias vinculadas a él.
El encargado vio al padre junto al auto estacionado y al lado del ascensor. Martita escuchaba pasos pero no se asustaba, atribuyéndolo a su padre, hasta que se mudó para empezar nueva vida.
El panel comentó el impacto para el encargado y anécdotas como cortes de luz gritando "¡Mamá!".