El pontífice León XIV continúa liderando el Vía Crucis en el Coliseo Romano, avanzando por las estaciones quinta a undécima con meditaciones basadas en los escritos de San Francisco de Asís y lecturas de los Evangelios según San Marcos, San Juan y San Lucas.
En la quinta estación, se recuerda cómo Simón de Cirene ayudó a Jesús a llevar la cruz, destacando el valor de los voluntarios que socorren a los necesitados. La sexta estación evoca a la Verónica enjugando el rostro de Jesús, pidiendo reconocer su imagen en los sufrientes. La séptima y novena estaciones describen las caídas de Jesús, simbolizando su presencia en las fragilidades humanas y levantando a los oprimidos.
La octava estación menciona el encuentro con las mujeres de Jerusalén, alabando el rol compasivo de las mujeres en hospitales, misiones y zonas de guerra. Más de 20.000 fieles asisten al evento, según reportes desde el lugar. El Papa es acompañado por Monseñor Diego Ravelli, el Cardenal Vicario Baldassare Reina, el Vicegerente y obispos auxiliares.
En la décima estación, Jesús es despojado de sus vestiduras, criticando intentos de humillar la dignidad humana en regímenes autoritarios o la industria del espectáculo. La undécima estación llega a Jesús clavado en la cruz, con el título "Rey de los Judíos", enfatizando el poder auténtico del perdón.