La Federación Italiana de Fútbol destituyó a Gennaro Gattuso como técnico de la selección y a Gianluigi Buffon como jefe de delegación tras nueve meses en el cargo, en medio de una profunda crisis por no clasificar a tres Mundiales consecutivos.
El presidente Gabriele Gravina impulsa una refundación total del fútbol italiano, con presión del gobierno de Giorgia Meloni y su ministro de Deportes Andrea Abodi, que exigieron cambios pese a la resistencia inicial. Hinchas y autoridades demandan soluciones ante eliminaciones ante Bosnia y Macedonia del Norte.
La liga italiana es top mundial pero solo el 33% de jugadores son locales, con extranjeros dominando; el 9 titular Mateo Retegui es argentino nacionalizado, reflejando la falta de delanteros italianos tradicionales como Esquilachi.
Italia falló en clasificar pese a expandir Mundial a 48 equipos, superada por selecciones menores, mientras contrasta con éxitos en F1 de Kimi Antonelli y Jan Zinner.