Irán incrementa ataques contra aliados de EE.UU., bombardeando planta desalinizadora en Kuwait que provee agua potable del Golfo a países suníes como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
En el derribo del F-15 estadounidense, Irán reclama dos aviones abatidos mientras EE.UU. admite uno y atribuye el otro a fuego amigo; dos pilotos eyectados, uno rescatado vía GPS en trajes, el otro buscado con helicópteros.