La Federación Gráfica Bonaerense reestructuró su entramado institucional tras la disolución durante la dictadura militar, con compañeros históricos como el Gringo Amichetti reconstituyendo comisiones internas y estructuras dañadas.
Raimundo Ongaro, histórico secretario general, regresó del exilio donde padeció atrocidades incluyendo el asesinato de su hijo, y lideró el gremio nuevamente desde la vuelta de la democracia en 1983.
Matías Velázquez enfatizó la transición actual junto a referentes que reconstruyeron la línea de pensamiento de la Lista Verde, manteniendo lineamientos históricos de la institución.