El escultor Manuel Cufoni explica en San Martín de los Andes cómo descubre formas de animales en troncos y raíces encontrados en ríos, lagos y bosques neuquinos.
Autodidacta desde hace 10 años, deja que la madera guíe su trabajo, creando rapaces como águilas y búhos patagónicos sin dibujos previos, reciclando piezas que cumplieron su ciclo natural.
Sus obras viajan a Chile, Brasil, Estados Unidos, Inglaterra y Emiratos Árabes; vive entre Traful y San Martín de los Andes, donde ahora es su sustento principal.
Recibió un clavo de araucaria de la zona y menciona encargos monumentales como una trucha de 5 metros hecha de un radal caído.