Cuatro hermanos de Villa del Rosario, en Entre Ríos, continúan la tradición familiar de producción de naranjas iniciada por su abuelo y continuada por su padre, trabajando en sociedad desde hace 24 años en un pueblo tranquilo donde la gente es honesta y laboriosa.
Recuerdan su infancia acompañando al padre a plantar y cosechar, imaginando el futuro de las plantaciones que tardan cuatro o cinco años en producir, y destacan el cuidado en la cosecha con tijera para preservar la calidad de la fruta, calibre óptimo y cáscara fina.
Enfrentaron crisis económicas como en los años 90, cuando vendían en el Mercado Central para agregar valor, superando momentos difíciles con perseverancia, y valoran el trabajo en equipo donde los problemas son compartidos, inculcado por el padre que falleció preocupado por deudas pero orgulloso de sus hijos.
Disfrutan la vida junto al río Uruguay, pescando, comiendo asado en familia, y transmiten valores de esfuerzo, positividad y amor al trabajo a sus propios hijos, amando el citrus por sus propiedades saludables y el orgullo de una fruta perfecta.