Corea del Sur solicita al Parlamento un presupuesto suplementario de 17.000 millones de dólares (2 billones de wones) para enfrentar el impacto del cierre del Estrecho de Hormuz, del que importa el 70% de su petróleo y 20% de gas natural licuado.
El gobierno busca proteger hogares y empresas del alza de precios y posible escasez tras un mes de cierre, implementando medidas como restricción vehicular por patente para empleados públicos y fomento al teletrabajo.
La crisis energética por la guerra afecta su economía, con datos de KITA confirmando la dependencia. Autoridades reconocen la situación de emergencia y priorizan superarla.