El gobierno checo acordó limitar los márgenes de los minoristas de combustible y reducir el impuesto especial para frenar el alza de precios.
El primer ministro Andrés Babis anunció controles desde el 8 de abril, limitando el margen de beneficio de diésel y gasolina a 2,50 coronas.
La medida responde al caos por falta de coordinación en Europa Central ante la crisis energética ligada al conflicto en Oriente Medio. Polonia impuso tope de precios y Eslovaquia permite cobros más altos a extranjeros.