El crustáceo centolla, originario de los mares del norte, encontró en las profundidades del Canal Beagle un lugar ideal para vivir durante miles de años.
En este cordón marino de 280 kilómetros que une los océanos Pacífico y Atlántico, conviven mamíferos marinos, crustáceos, aves y bosques de algas que albergan diversa vida marina.
Ushuaia, capital de la provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, se ubica en esta zona de naturaleza prístina pese al frío intenso.
Los bosques submarinos de macroalgas actúan como ingenieros ecosistémicos, modificando el ambiente y creando hábitats para otras especies como los erizos de mar, que poseen visión gracias a células fotorreceptoras en sus tentáculos.