Belén cuenta su historia de sufrimiento tras la muerte de su padre, culpando a Dios y cayendo en vicios como marihuana, depresión, insomnio y visiones terroríficas. Abandonó a su familia buscando falsa paz, pero empeoró con más drogas como cocaína y crack, llegando a intento de suicidio.
En su peor momento, acompañó a su mamá a la Iglesia Universal y participó en reuniones de viernes. Allí recibió el Espíritu Santo, que eliminó su tristeza, vacío y odio, llenándola de felicidad y confirmando que Dios la acompañaba.
Hoy Belén ama a su familia, se liberó de vicios y depresión, y sus tatuajes son solo recuerdos. Invita a otros en vicios a acercarse a la Iglesia Universal para encontrar libertad como ella lo hizo.
El presentador enfatiza que la soga al cuello se aprieta al huir de problemas, pero la fe ofrece salida, y llama a marcar 011-5252-4070 para ayuda inmediata.