La tripulación de la misión Artemis II de la NASA completó la maniobra de inyección traslunar hacia la Luna para una misión de 10 días, tras solucionar un desperfecto en el inodoro con una luz de advertencia intermitente.
La astronauta se autodenomina "plomera espacial" y arregló el baño, que separa residuos sólidos compactados de líquidos expulsados al espacio, una innovación respecto a Apolo que no tenía baño; todo transmitido en vivo con videoconferencias donde describen la Tierra de polo a polo.
El piloto Víctor Glover transmitió mensajes de unidad, destacando la Tierra como una sola entidad pese a diferencias; la misión prepara futuras bajadas lunares sin aterrizar esta vez, mientras la tripulación saluda familias y realiza trabajos científicos.
La NASA confirmó la solución oficial del problema técnico inicial.