Adabel Guerrero contó su infancia complicada en La Plata: padre ausente en EE.UU., madre alcohólica fallecida a sus 17 años, hermano con adicciones preso desde instituto de menores, al que cortó contacto en 2011 por extorsiones.
La danza la salvó desde los 8 años, soñaba con el Bolshoi, rindió secundario libre para ensayar todo el día en ballet de Iñaki Urlezaga, giras nacionales. Recomendó terapia para romper patrones disfuncionales y armar familia propia con marido de 18 años y hija Lola.
Recuperó contacto con padre por nieta pero lo cortó por ausencias y alcoholismo. Elogió familia ensamblada con ex de marido Claudia, vacaciones juntos. Panel destacó su resiliencia, anécdotas en fiestas Paparazzi y apoyo mutuo.