El presidente de Corea del Sur, Lee Haen-yung, urgió aprobar un presupuesto suplementario de 17.300 millones de dólares para infraestructura energética ante la crisis en Oriente Medio, calificándola como la peor amenaza a su seguridad. El país depende mucho de energía importada.
Advirtió que aunque la guerra termine ya, reconstruir infraestructuras destruidas demorará la normalización del suministro.