La crisis en Oriente Medio genera un efecto dominó en Perú, país dependiente de importaciones energéticas, con alzas en precios de combustibles que elevan costos de transporte y productos de consumo diario.
El transporte, actividad transversal de la economía peruana, impacta a todos los sectores: pasajes urbanos e interprovinciales se encarecen, junto con bienes esenciales. Un residente ejemplifica que un pollo a la brasa pasó de 45 a 60 soles.
Los peruanos temen que esta situación obstaculice actividades económicas y perjudique bolsillos locales, afectando pasajeros y precios de productos.