Un mapa mostró numerosas centrales e instalaciones energéticas dañadas en el Golfo Pérsico, marcadas en amarillo, en países como Irán, Kuwait, Irak, Arabia Saudita, Omán, Bahréin, Catar y Líbano. Los ataques afectan el suministro global de petróleo y gas.
Esto genera complicaciones económicas mundiales, con aumentos en combustibles y servicios. YPF decidió mantener precios por 45 días ante el impacto de la guerra.
El panorama preocupa por las consecuencias en economías dependientes de estos recursos.