Lizardo Ponce y su pareja contaron en A la Barbarossa su reencuentro emotivo tras la salida de él de Gran Hermano, donde ella lo abrazó llorando en el camarín, le dijo te amo y lo tranquilizó ante su vulnerabilidad por no saber qué se mostró de él afuera.
Repudió una amenaza de bala recibida en redes de una panelista uruguaya de Canal 10, quien dijo que se la daría directamente; el panel exigió denuncia y límites, calificándolo de violencia inaceptable que genera odio, y aclaró que no aceptan disculpas por naturalizar bestialidades.
Destacaron cualidades ocultas de Lizardo como empático y compañero, anécdotas graciosas con Kenis y Pincolla perdidas por el foco en figuras explosivas como Andrea del Boca y Sili, y cómo bancó placas como planta pese a su perfil tranquilo.
Mencionaron el desafío para familias afuera, como la mamá de Juli Poggio, viviendo en una burbuja de exposición y extrañar, y especularon sobre intimidad post-reencuentro.