Liliana Colino, enfermera voluntaria en Puerto Argentino, evocó el privilegio de pisar Malvinas con bandera argentina y el dolor por los compañeros.
Describió evacuaciones aeromédicas en Hércules C-130 nocturnas a ras del mar, descargando suministros y cargando heridos graves en condiciones extremas, con camillas engrampadas por despresurización.
Realizó contención emocional a soldados jóvenes aislados, que extrañaban familias y priorizaban volver con hermanos y amigos pese a heridas.
Ingresó a Fuerza Aérea en 1980 como pionera militar femenina, enviada desde Comodoro Rivadavia para apoyar emocionalmente en hospital de campaña.
Enfrentó riesgos corriendo junto al avión en pista bombardeada para subir al Hércules.