Irán respondió inmediatamente al discurso de Donald Trump lanzando misiles contra zonas de Tel Aviv e industrias estadounidenses de acero y aluminio en la región. Trump había amenazado con bombardeos masivos para devolver a Irán "a la edad de piedra" en las próximas semanas.
El régimen iraní se mantiene desafiante, afirmando que las instalaciones atacadas hasta ahora son insignificantes y que su producción militar estratégica ocurre en lugares inalcanzables. Un portavoz iraní contradijo a Trump, negando planes de bomba nuclear.
El Organismo Internacional de Energía Atómica reafirmó que Irán no ha retomado el enriquecimiento de uranio, desmintiendo acusaciones estadounidenses.