Irán desmintió el anuncio del presidente Donald Trump de que Teherán pide un alto el fuego en la guerra contra Estados Unidos e Israel, mientras el presidente iraní Masoud Pezeshkian afirmó que los iraníes no son una amenaza y cuestionó los objetivos reales de Washington.
El ministro de Exteriores iraní Abbas Araghchi rechazó las declaraciones de Trump, quien amenazó con bombardear Irán hasta la "edad de piedra" si no abre el Estrecho de Hormuz, cerrado por el conflicto, y reiteró que considerará la tregua solo bajo esa condición.
En paralelo, Emmanuel Macron se reunió en Japón con la primera ministra Sanae Takaichi para buscar una solución pacífica al cierre del Estrecho, vital para el 90% del crudo japonés, criticando indirectamente la imprevisibilidad de aliados como Trump y abogando por paz y libertad de navegación.
El primer ministro británico Keir Starmer anunció una coalición de hasta 35 países para reabrir el Estrecho mediante diplomacia, reuniendo naciones en una alianza paralela a los esfuerzos de Trump, mientras continúan ataques israelíes en Teherán y misiles en Israel cerca de Tel Aviv.