Francisco llevó a Leiva Joyas joyas de su papá y mamá, incluyendo aros caravana de oro con brillantes pavé, reloj Cartier unisex automático, anillo de casamiento con gran diamante impecable de 1900-1920 y collar de perlas sin valor comercial, para financiar su ópera prima o departamento.
El tasador destacó la calidad del diamante nítido y puro, desestimó el collar por ser fantasía fina deteriorada, y ofreció un total de 99 millones de pesos, que el cliente aceptó en dólares en el momento.
Francisco se mostró contento por la compensación económica y el valor sentimental recuperado.