Fabio Santana, excombatiente de Malvinas y músico, relató en una vigilia en Aldo Bonzi y La Matanza su experiencia en la guerra, destacando el ostracismo estatal posterior y su silencio de 15 años por sentirse perdedor. Volvió a cantar en 1996 tras el aliento de su padre y Ernesto Baffa, uniendo Malvinas con el fútbol al entonar el himno en eventos como en Boca Juniors ante 50.000 personas.
Santana describió su reincorporación el 9 de abril de 1982 tras la colimba en 1981, embarcándose el 14 de abril sin plena conciencia de la guerra, impulsado por el patriotismo familiar bajo el gobierno de facto donde desertar era peor que violar. No se arrepiente de ir, pese al frío, hambre y bombardeos que le hicieron perder el miedo a la muerte, como una bomba de 500 kilos cerca que abrió un cráter.
Capturado el 14 de mayo como prisionero, los ingleses lo trataron bien pero sintió profunda tristeza por la derrota, anticipando el rechazo argentino exitista. Critica el colonialismo inglés, diferenciando ciudadanos buenos de su política exterior, y vinculó su estrés postraumático con pesadillas que borró al no hablar durante décadas, sin terapia específica por Malvinas.
Se presenta como orgulloso veterano y cantante que sublima experiencias, promocionando sus discos en Spotify pese a un año difícil económicamente. Canta en actos como la plaza con 4.000 personas y la Secretaría de Cultura de La Matanza, enfatizando la soberanía para un país digno y honrando a los 632 héroes caídos.