La escritora Isabel cierra la presentación de su novela Desmadre, que ficcionaliza pérdidas gestacionales tempranas, el duelo silenciado y la reconstrucción emocional de las mujeres afectadas.
Comparte su experiencia personal de aborto espontáneo a las cinco semanas, expulsado sola en casa sin apoyo inmediato, y critica la sociedad que minimiza el dolor con frases como "vas a tener otro", impidiendo el llanto y el nombramiento del bebé perdido.
Enfatiza la importancia del acompañamiento empático, como abrazos silenciosos y redes de apoyo, menciona avances como salas de despedida en clínicas y una ley en CABA para inscribir y despedir restos fetales independientemente de las semanas de gestación.
Destaca el rol del padre, citando el caso de Santiago del Moro, quien priorizó la familia tras una pérdida similar con su esposa María, dejando el trabajo 24/7, y subraya que los hombres también sufren aunque no gesten.
Recomienda no decir nada y solo estar presente, concluyendo que el libro alojará dolores no tramitados en una sociedad pragmática que empuja a "correr para adelante".