La policía científica y bomberos trabajan en la casa de Roberto Martínez, alias Tito o Mike, de 58 años, donde encontraron su cuerpo enterrado en una cámara séptica con tierra removida y una heladera encima. La expareja descubrió la puerta trasera abierta y alertó a las autoridades al notar la tierra fresca.
Vecinos señalan a Pablo y Ramsés, conocidos en el barrio por antecedentes, como posibles autores del crimen motivado por disputas narco para convertir la vivienda en búnker y venderla en Facebook. Ramsés compró jabón en polvo en un kiosco cercano mintiendo que venía de un matadero para lavar manchas de sangre, aunque no trabajaba allí.
La DDI de Morón detuvo a Ramsés, visto saliendo último del domicilio en cámaras de seguridad, mientras buscan a Pablo. El fiscal Oviedo supervisa el levantamiento del cuerpo, en medio de un barrio conmocionado donde vecinos temen hablar por miedo a represalias de estos individuos con conexiones delictivas.
Se menciona un criminal famoso viviendo enfrente y posible vínculo con la banda de los Córditos, aunque no confirmado directamente con el homicidio. Tito había sido golpeado días antes y apareció ensangrentado en un programa, pero no denunció por desconfianza en la policía local.