La casa en Villa Fiorito donde nació Diego Maradona es ahora comedor comunitario que reparte viandas a vecinos en necesidad, triplicando la demanda por cierres de pymes y pérdida de trabajos.
Leo y María organizan ollas populares los jueves con guiso de arroz y pollo, vendiendo tortas fritas para comprar ingredientes, recordando sacrificios de Doña Tota por sus hijos.
Acuden cartoneros sin cobrar hace 50 días y gente con vergüenza que nunca pensó pedir comida; distribuyen hasta 130 tuppers semanales en el lugar histórico.
En 66 años desde el nacimiento de Diego, la pobreza persiste inalterable pese a cambios en Argentina, convirtiendo el legado del mito en ayuda concreta.