El candidato presidencial peruano César Acuña utiliza streamers e influencers en plataformas como Kik para captar el voto de siete millones de jóvenes, que representan el 26% del padrón electoral.
Su estrategia le permitió subir posiciones en las encuestas, aunque figura en séptimo lugar, y su partido podría ampliar su presencia en el Congreso. Acuña niega pagar a influencers y enfrenta cuestionamientos por corrupción como exgobernador de La Libertad.
Expertos advierten que las redes sociales son clave, como en casos de Nayib Bukele y Javier Milei, pero en un país con brechas educativas, el entretenimiento podría desplazar el debate político.