Una cabo primero de la Policía Federal Argentina disparó su arma reglamentaria dentro de un auto de aplicación en Maza al 400, Boedo, hiriendo a cuatro pasajeros: el chofer de 50 años en tórax y espalda, Mauro Godoy de 33 años en tórax izquierdo y abdomen, un hombre de 50 años en la pierna izquierda y una mujer de 30 años en el brazo izquierdo. La oficial, de civil y subida en Liniers rumbo a tomar servicio, inicialmente alegó pánico por posible abuso o mareo, pero cambió su versión ante policías afirmando que le quisieron robar la mochila.
Los heridos, que viajaban compartiendo el Uber desde Liniers hacia Once porque el tren Sarmiento no llegaba por feriado, fueron trasladados al Hospital Ramos Mejía y al Hospital Penna. El padre de Mauro Godoy, Abel, relató desde el hospital que su hijo ingresó al quirófano sin parte médico aún, y descartó intento de robo porque su hijo va a la iglesia y no representa amenaza. Una vecina vio a la cabo correr gritando "¿qué hice?" y sacar el celular para llamar a su marido, sin heridas visibles y en shock.
El reportero Rodo Morel informó en vivo del lugar: el auto quedó estacionado sin marcas de frenada, con sangre en la calle probablemente del chofer, el arma reglamentaria abandonada en el asiento trasero y una bala perdida impactó otro vehículo. No hay otras armas ni enfrentamiento; la fiscal doctora Neme investiga, analizando ropa por sustancias químicas y condiciones psicológicas de la oficial de la División de Custodias Estratégicas, cuestionada por estrés policial y salud mental en las fuerzas.
En debate, panelistas analizaron el shock emocional de la cabo, posible falta de sueño o saturación por bajos salarios y protestas policiales, pero criticaron el uso del arma contra inocentes trabajadores como Godoy, chilletero. Mensajes de testigos confirman nombres: Mauro, Martín (pierna), Florencia (brazo) y chofer, todos rumbo al trabajo.